| |

|
Los
Participantes:
Italia, Hungría, Checoslovaquia, Francia, Suiza, Cuba,
Rumania, Alemania, Polonia, Noruega, Bélgica, Holanda y
Antillas Holandesas
El
Comentario
El torneo comienza con una descerción que nadie esperaba.
Argentina decide no participar debido a que la sede para la disputa
del torneo iba a ser su país pero la FIFA se inclinó
por Francia ya que argumentó que cumplía mejor con
los medios para adpatar sus estadios. Italia revalidaba su condición
de campeón del mundo, en un clima más tranquilo
que en el mundial anterior, al vencer en tiempo suplementario
a Noruega, a Francia en segunda ronda, Brasil en semifinal y Hungría
en la final
|
| Sedes:
París, Marsella, Burdeos, Estrasburgo, Le Havre, Toulouse,
Reims, Lille, Antibes |
| El
estadio de la final:
Estadio Colombes, con una capacidad para 65.00 personas y que fue
inaugurado en 1922. Fue sede de la Villa Olímpica en 1924.
|
| Goles
Convertidos:
84 en 18 encuentros |
| Gol
200 en un mundial:
Gustav Wetterstrom (Suecia) |
| Total
de Espectadores: 483.000 |
| Ingresos
:
Franco Franceses 6.000.000 |
| La
vestimenta:
Algunos arqueros comenzaron a utilizar gorras, los guantes no habían
llegado y otros comenzaron a ponerse rodilleras |
| La
pelota:
Se utilizó la pelota con válvula un invento de argentinos.
Para inflarla ya no se necesitaba descocer el cuero |
Los
números del mundial:
8-0 fue el resultado más abultado, el triunfo de Suecia sobre
Cuba
17 de los 84 goles fueron de cabeza |
| El
goleador:
Leonidas Da Silva (Brasil) |
| La
figura:
Leonidas Da Silva (Brasil), jugó en Bonsucesso, Peñarol,
Vasco Da Gama, Botafogo, Flamengo y San Pablo. Era centrodelantero
con un gran cabezazo |
| El
equipo ideal:
Planicka (Checoslovaquia), Da Guía (Brasil), Rava (Italia),
Serantoni (Italia), Andreolo (Italia), Locatelli (Italia), Meazza
(Italia), Sarosi I (Hungría), Biavati (Italia), Leonidas
(Brasil), Titkos (Hungría) |
Anécdotas:
Clasificada por la deserción de EE. UU., Colombia, Costa Rica, El
Salvador, México y Surinam, Cuba disputó el único Mundial en todo
su historial. Dirigido por Jesús Gironella, verdadero decano del
fútbol en la Isla, los entusiastas cubanos debutaron en Toulouse
ante Rumania. Si bien los europeos no representaban una potencia
de su continente, el hecho de haber participado con cierto protagonismo
en los dos Mundiales anteriores los suponía en ventaja ante los
ignotos caribeños. La sorpresa fue total cuando los cubanos se sobrepusieron
a un 1 a 0 en contra en el primer tiempo para finalizar empatando
3 a 3. El segundo encuentro los isleños derrotaron a los rumanos
por 2 a 1. Agotados, los cubanos se trasladaron a Antibes. Allí
enfrentaron con Suecia y la aventura terminó con el 8 a 0 propinado
por los escandinavos.
Un partido llamó la atención en los cuartos de final. Brasil-Checoslovaquia
terminó 1 a 1 y fue conocido como "La batalla de Burdeos". Por ejemplo,
ni bien Zezé (marcador brasileño) identificó de entre tantos rubios
al todavía entonces vigente Nejedly, le asestó un golpe que le valió
la expulsión. Luego Riha y Machado se pegaron, y Planicka se retiró
con una clavícula rota. |
| El
escándalo:
Tal vez la influencia de la guerra en el Mundial sólo resista comparación
con lo ocurrido cuatro años antes en Italia, donde la presencia
del Duce desnaturalizó la competencia. Aquí fueron los alemanes
quienes intentaron alcanzar lo que no podían en el campo a través
de mecanismos oscuros. Punto de despegue de la voracidad hitleriana,
en marzo de 1938 Alemania invadió Austria y la anexó como parte
de su territorio. Pero no sólo incorporó a sus fronteras la geografía
austríaca: de igual modo, algunos de los geniales futbolistas se
calzaron la camiseta blanca germana para disputar el Mundial de
Francia. Sindelar, el mejor jugador austríaco, se negó en forma
terminante. Denostado, sin trabajo y solitario, se suicidó el 22
de enero de 1939. Finalmente, Raftl, Skoumal, Stroh, Neumer y Hahnemann
representaron a Alemania. El debut ocurrió el 4 de junio en París
ante Suiza. El primer encuentro finalizó 1 a 1. La revancha, disputada
el día siguiente, fue seguida por una multitud que, invariablemente,
hizo sentir su apoyo a los suizos entonando la Marsellesa en detrimento
del régimen nazi. Fue así que los alemanes no pudieron preservar
una ventaja inicial de dos goles para caer por un 4 a 2 festejado
con algarabía por los parisinos |
| La
Final |
|
Dos escuelas distintas de practicar el fútbol, se enfrentaron y
ofrecieron un espectáculo sensacional, superior en nivel a los encuentros
decisivos de Uruguay 30 e Italia 34. Una rápida combinación entre
Meazza y Colaussi colocó al equipo de Pozzo al frente apenas disputados
seis minutos. Una fenomenal jugada de Sarosi que concretó Titkos
puso el empate, pero a partir de allí todo fue de Italia, que dominó
a voluntad. Piola dos veces y otra vez Colaussi marcaron las diferencias.
Sarosi anotó el descuento y colocó el 4 a 2 final. Italia bicampeón.
Los franceses, claramente de lado de los húngaros, supo reconocer
el buen juego de los vencedores. |

|