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Los
Participantes:
Uruguay, Brasil, Yugoslavia, Suiza, Italia, Inglaterra, Chile,
Estados Unidos, Paraguay, México, Bolivia
Comentario
Después de la Segunda Guerra Mundial, el Congreso de la FIFA reunido
en julio de 1946 en Luxemburgo decidió otorgarle a Brasil la posibilidad
de ser sede de la 4ª Copa del Mundo. El entusiasmo inicial era
grande, a tal punto que los inscriptos fueron 33. Entre ellos
apareció por primera vez Inglaterra, que abandonó la soberbia
y anunció su intervención en un Mundial: los inventores del fútbol
reconocieron que el período de aprendizaje de los alumnos ya había
concluido. Sin embargo, fueron varios los problemas que se suscitaron
para la organización. Primero se propuso cambiar el modo de disputa
reemplazando la eliminación directa por un sistema de grupos.
Esta postura fue aceptada, pero generó recelo y las primeras renuncias
a participar. Luego Escocia, Austria, Perú, Birmania, Ecuador,
Filipinas e India también desistieron. De igual modo, Argentina
desertó en una renuncia tan sorpresiva como polémica. En ese momento
la Selección representaba lo más alto del fútbol sudamericano.
Las desavenencias entre la AFA y la Confederación Brasileña de
Fútbol, y el éxodo de jugadores a Colombia en 1949 provocaron
el quedo albiceleste. Al fin y al cabo el Mundial de Brasil lo
empezaron apenas 13 selecciones, divididas en cuatro grupos. Uno
de ellos, el 4, estaba integrado por tan sólo dos equipos: Uruguay
y Bolivia. Los celestes, al igual que España, Suecia y el local,
obtuvieron el pase a la siguiente ronda, que sería un grupo todos
contra todos del que saldría el campeón. Brasil -el gran favorito-
disputó sus tres partidos en el flamante Maracaná de Río de Janeiro.
En el primero de ellos le ganó a Suecia 7 a 1. Cuatro días
más tarde vapuleó a España 6 a 1. El último partido fue ante Uruguay.
Este encuentro resultó una verdadera final, ya que los charrúas
eran los únicos que todavía aspiraban al título. De todos modos,
sus chances eran mucho más modestas, si se considera el endeble
empate conseguido ante España y el agónico triunfo ante el mecanizado
equipo sueco. El 16 de julio, Uruguay ingresó al fastuoso Maracaná
para enfrentar al local Brasil. Con el empate, el verdeamarillo
se consagraba campeón. El 1 a 0 inicial conseguido por Friaca
desató el festejo anticipado. Los uruguayos alcanzaron la hazaña:
un gol de Schiaffino y otro de Ghiggia silenciaron a la multitud.
Uruguay logró su segundo Mundial, y nació la leyenda del Maracanazo
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| Sedes:
Río de Janeiro, San Pablo, Recife, Curitiba, Porto Alegre,
Belo Horizonte |
| El
estadio de la final:
El Maracaná, la capacidad normal en aquella época
era de 183.554 personas y fue inaugurado en 1950. Se construyó
para el torneo con una duración de realización de
22 meses. A la final concurrieron 199.854 personas, la mayor cantidad
de público en un estadio en toda la historia |
| Goles
Convertidos:
88 en 72 partidos |
| Gol
número en un mundial:
Chico (Brasil) |
| Total
de Espectadores: 1.337.000 |
| Ingresos
:
Francos Suizos 384.000.000 |
| La
vestimenta:
En la camiseta se agrega el cuello tipo chomba. Aparecen los números
de atrás de la camiseta de acuerdo con la posición
del jugador en la cancha |
| La
pelota:
Se utilizó la pelota de tiento con válvula. En Europa
se empezaba a experimentar con material plástico. |
Los
números del mundial:
4,66 fue el promedio de gol de los brasileños en la fase
final
8-0 fue la mayor goleada del mundial, en la victoria de Uruguay
frente a Bolivia |
| El
goleador:
Ademir (Brasil) |
| La
figura:
Obdulio Varela (Uruguay), jugó para Wanderers y Peñarol.
Debutó en la selección en 1939 y su último
mundial fue en 1954 |
| El
equipo ideal:
Ramallets (España), Gonzalez (Uruguay), Tejera (Uruguay),
Bauer (Brasil), Varela (Uruguay), Puchades (España), Zizinho
(Brasil), Schiaffino (Uruguay), Ghiggia (Uruguay), Ademir (Uruguay),
Gainza (España) |
Anécdotas:
El encuentro que sostuvieron Brasil y Yugoslavia el 1º de julio
de 1950 en Río tuvo algunas particularidades. El partido comenzó
con los yugoslavos en inferioridad numérica: Rajko Mitic se golpeó
la cabeza en el túnel cuando se dirigía a la cancha. La herida fue
profunda y debió ser atendido en vestuarios. Pese a ello, el árbitro
Mervin Griffiths de Gales obligó a iniciar el partido. Los yugoslavos,
tratando de impedir el comienzo, volvieron a los vestuarios en forma
rápida. Hubo discusiones. Finalmente, el partido arrancó y Mitic
ingresó a los 10 minutos del primer tiempo
Ary Barroso, autor de algunas de las sambas más difundidas de Brasil,
alternaba su actividad musical con el relato. Hincha del Flamengo,
transmitió la final del Mundial 50 para una de las emisoras más
escuchadas de su país. Cuando Gigghia alcanzó el gol del triunfo
uruguayo, su voz se quebró para sólo repetir : "Yo ya sabía... Yo
ya sabía...". Después del partido, el artista anunció: "No relato
más". Y cumplió |
| El
escándalo:
A los empujones, Jules Rimet fue a entregar la Copa al campo de
juego. Bajó por las escaleras y sólo escuchó silencio. Los brasileños
sepultaron los festejos y los ceremoniales. La alegría devino en
lágrimas. Fue la única oportunidad en la que un campeón no tuvo
el reconocimiento protocolar adecuado. |
| La
Final |
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Quizá la mayor sorpresa en la historia de las finales, el decisivo
Uruguay-Brasil del 16 de julio dejó un largo collar de anécdotas,
vivencias, gozos y dramas. El gol de Friaca conseguido apenas iniciado
el complemento no desvió en nada el objetivo uruguayo. Obdulio Varela
recogió el balón, ensayó alguna protesta y esperó que la multitud
acallara. Recién allí reabrió el juego. Veinte minutos más tarde,
un desborde de Ghiggia fue capturado por Schiaffino, que derrotó
a Barbosa. Empate y primeros murmullos. Luego, otra vez Ghiggia
enloqueciendo a Bigode, su marcador, y su disparo que se cuela entre
los dedos del arquero local. Fue 2 a 1. Fue el Maracanazo. Uruguay
campeón por segunda vez en la corta historia de la Copa. La parábola
charrúa de cambiar derrotas parciales por triunfos epopéyicos se
inició en 1930 y finalizó veinte años más tarde |

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